Acompañamiento

“Cuando nace una criatura, nace una madre”, dicen… y yo añado que la mayoría de las veces también nace un padre o una persona que apoya y facilita el camino de la madre. En muchos casos también nacen herman@s, abuelas, tíos,…

Acompañar a la madre y a la criatura en el camino que recorren juntas me llena de gozo y emoción. Mi propia experiencia me ha hablado de que es un tiempo sumamente especial que requiere ser muy cuidado.

Acompañar a la nueva familia en este proceso se hace desde el respeto y la sabiduría de que el propio organismo (la nueva familia) ya sabe todo lo que necesita para vivir este gran acontecimiento con armonía y mucho, mucho amor.

El camino de la acompañante es tender una mano amorosa en la que l@s protagonistas de este maravilloso proceso puedan apoyarse en todo momento.

Acompañar, para mí, es estar al lado de alguien en el recorrido de su camino hacía sí mism@.

Acompañar es estar, escuchar, devolver, permitir, ser, amar incondicionalmente.

Amo acompañar procesos de bienvenida de una nueva criatura a nuestra preciosa Tierra, amo acompañar las nuevas mater-paternidades.

Sé que es un privilegio estar al lado de las mujeres y de sus familias viendo y sintiendo como se empoderan y, como eso, aumenta su felicidad, la mía y la de la humanidad.

Durante el embarazo suceden cambios físicos, hormonales y emocionales, entre otros. Son cambios comunes, a los que nos vamos adaptando. Resolver dudas, vislumbrar y alumbrar miedos, informar sobre los procesos y facilitar el vínculo entre la mamá y el bebé es el camino a recorrer juntas que propongo.

También es un tiempo para preparar el parto/nacimiento escogiendo cual es la bienvenida que queremos para el nuevo, pequeño miembro de la familia.

El parto es una de las experiencias más maravillosas que puede vivir una mujer a lo largo de su vida. Sentir como nuestro cuerpo empuja suave y acompasadamente a nuestro bebé hacia el exterior y permitir, con amor, que suceda la magia de la vida, trae sabiduría ancestral a nuestro mundo.

Escoger y decidir sobre este momento, conociendo la fisiología del parto y confiando en nosotras y las personas que nos rodean en este importantísimo momento, es un derecho y un privilegio que nos pertenece.

Cuando el bebé está en nuestros brazos y nos mira a los ojos, sabemos que queremos darle lo mejor y todo nuestro amor se enfoca hacia esa preciosa criatura. Conocer las necesidades del bebé y sentirnos capaces de satisfacerlas se convierte en una prioridad vital. Cuidar el entorno de la madre es la tarea más importante para todas las personas que estamos a su alrededor.

“Dadme otras madres y os daré otro mundo”
San Agustín.
(Estoy totalmente de acuerdo)